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Gracias a mi multiherramienta WAVE he sido capaz de salir de más de un apuro.

No obstante, recuerdo una vez que, sin duda, nos salvó a mi mujer y a mi de una situación muy curiosa.

Mientras estábamos preparándonos para una boda a la que íbamos muy tarde, el secador del pelo decidió no funionar más.

Así pues, agarré mi Leatherman, abrí el secador y descubrí que uno de los cables se había soltado en el interior. Cogí la punta plana adecuada y…¡Listo! Funcionó de nuevo y mi mujer pudo acabar de arreglarse.

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