Leatherman

Esta historia consiguió que me pudiera reunir con la persona mas importante de mi vida.

Iba viajando en el coche con cierta prisa, ya que tenía que llegar a tiempo a recoger a mi hija. De repente, al entrar en una gasolinera y coger un infortunado bache, el parachoques de mi vehículo se descolgó de un lado me resultaba imposible proseguir la marcha. Debía buscar una solución.

Lo primero que hice fue sacar mi Leatherman (por aquel entonces siempre cargaba mi Sidekick en el bolsillo) y le pregunté al encargado de la gasolinera si tenía un trozo de cuerda o alambre.

Tras echar un vistazo, me consiguió un pedazo de alambre medio oxidado, pero suficientemente resistente como para solucionar temporalmente mi problema.

Después de agradecerle infinitamente ese trozo de metal, me dispuse a agacharme bajo el coche para localizar un saliente donde poder enganchar el alambre y, tras unos giros de muñeca con mi Leatherman y un par de cortes con su corta cables…¡Lo logré!

La defensa estaba en su sitio, fijada y dispuesta para emprender el viaje. Fue una solución provisional, pero gracias a mi Leatherman y a un buen hombre, pude llegar a tiempo para recoger a mi pequeña hija.

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