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Mi Leatherman Knifeless Rebar – mi fiel compañera

No sabría por dónde empezar o qué anécdota contar, así que lo mejor es deciros todo desde el principio y haceros un resumen. Actualmente ejerzo de Guardia Civil y os diré que mi Leatherman ha conseguido ser mi fiel compañera de trabajo para infinidad de actuaciones policiales. Lo mejor es empezar cómo mi herramienta y yo nos conocimos y del por qué desde entonces somos inseparables.

En 2001 ingresé en el Ejército profesional, concretamente en el arma de Infantería en su especialidad Mecanizada/Acorazada. Es decir: Tanques. Pronto comprendí que para ser un buen Infante no solo bastaba con esforzase cada día y rodearte de los mejores sino también tener el mejor material posible que pudieras llevar. En 2003 estuve de misión internacional en Kosovo donde tuve la oportunidad de trabajar con Ejército Estadounidense durante un mes en su base: Camp Montey. Allí en su tienda PX (la mejor de todos lo ejércitos) pude comprarme mi Leatheman (y muchos militares de mi Cía también); conocí la “herramienta operativa e indestructible y siempre lista para el Servicio”. Con ella pude arreglar y limpiar mi arma y sus cargadores, realizar trabajos de mantenimiento de nuestros vehículos que abarcaban desde turismos, turismo pesados (Vacta), camiones y BMR (“tanques con 6 ruedas”), abrir todo tipo de embalajes, arreglar puertas de nuestros corimés (habitaciones); comer, y hasta fabricar improvisados vivac para nuestras misiones a pie por Los Balcanes.

Una herramienta resistente de verdad

Durante mis 6 años de Servicio en Infantería puse mi herramienta Leatherman al límite: me ayudó con los tanques que conduje (TOA y Leopard), demostrándome que podía tener siempre a mano y bajo cualquier circunstancia el artilugio que todo militar necesita tener para las situaciones diarias o más inverosímiles. He sometido a mi Leatherman a inclemencia meteorológicas de gran dureza: frío, calor, barro, lluvia, agua salada y dulce, golpes, caídas, presión para realizar un ajuste…Como el mundo militar y sus maniobras tienen pocas cosas para el mantenimiento de mi compañera, os puedo asegurar que la he limpiado simplemente con agua y tras secarla bien y he tenido oportunidad le he extendido una pequeña capa de aceite para armas o de motor de vehículos. Para limpiarla a fondo la he dejado durante unas horas ( a veces una noche entera) bajo vinagre. Si determinadas piezas de la ametralladora alemana MG42 se pueden limpiar con vinagre, mi Leatherman también quedaría bien. Confiaba -y confío- que es “una espartana”.

Como Agente de la Guardia Civil os puedo garantizar que mi multiherramienta Leatherman sigue estando en el mismo sitio que en el ejército: en mi cinturón. Me ha ayudado en infinidad de Servicios: accidentes de tráfico o auxilios mecánicos de coches (incluso los propios), camiones o motocicletas; arreglos de grilletes, limpieza del arma reglamentaria y, ¡hasta en el trabajo burocrático! He seguido sometiéndola a diferentes climas y ha estado siempre ahí: lista para el próximo Servicio como fiel compañera. Espero que os sirva mi experiencia. Os garantizo, sea cual sea vuestra profesión o vida diaria, que Leatherman no solo os será la más útil, sino lo mejor para cualquier situación. Siempre operativa y lista para el Servicio.

PD: ya le he echado el ojo a dos Leatherman más que me gustaría adquirir. La TREAD y la RAPTOR.

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